26 de noviembre de 2011

Mucha vida, montones de vida.




"Viví con todo el lujo de detalles que puedas soñar, los mejores restaurantes, las mujeres más bellas y el bolsillo lleno de billetes, fajos enormes de dinero, tanto dinero que no podrías ni imaginarlo.Y todo mío, todo mío, todo cuanto veías podía ser de mi propiedad, todas las mujeres que veía se acercaban a mí y me ofrecían sus vidas por uno de aquellos fajos que guardaba sin discreción en mis pantalones. Era muy rico, tremendamente rico, odiosamente poderoso, tenía tanto, tanto, que todos me miraban e inclinaban sus cabezas al verme y me pedían que fuera a sus casas a comerme su comida, mi presencia les hacía mejores a todos. Y me lo gasté todo, hasta el último céntimo me gasté en mi vida de excesos, me gasté hasta el último billete y dejaron de invitarme a las casas, dejé de hacer mejores a los demás, dejé de ser objeto de reverencias y de las mejores compañías. Me hice tan débil como cualquiera de vosotros pero recuperé la vida, eso es, la vida, tal y como te lo cuento, no tengo un duro pero tengo tanta vida que no sé dónde guardarla, lleno mis bolsillos ahora de vida con el mismo descuido que antes de dinero, mucha vida, montones de vida, pero nadie la quiere, nadie se acerca a pedirme un puñado de vida, un soplo más de aire, no, no la quieren para nada. Prefieren tener otras cosas y yo ahora estoy lleno de vida, tengo el poder de ampliar la vida del individuo que yo quiera y nadie se acerca.


Nadie quiere más vida, yo sí, 
toda cuanta pueda guardar en mis bolsillos."


     
                                                                                                         Habrá una vez un hombre libre, Ignacio Escuín Borao.                        

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